El programa de entrenamiento funcional CrossFit se queda sin el apoyo de Reebok (filial de Adidas), que fue su principal proveedor oficial de productos para uso deportivo. Esto implica que no acordarán un nuevo contrato para seguir trabajando junto a este sistema de ejercicios, ya que el convenio actual finaliza este año.

Es una decisión que obedece a la actitud mostrada en la red social Twitter por quien fue el director ejecutivo de CrossFit, Greg Glassman, responsable de la historia reciente del Crossfit ante la situación relacionada con el fallecimiento de George Floyd.

Ante un tuit escrito en Twitter por el centro de investigación Institute for Health Metrics and Evaluation, con el que condenaron esta situación, expresando entre otras cosas que el racismo es un tema de salud pública, Glassman (quien por cierto trabajó años atrás como policía), respondió de esta forma: “Floyd-19”. Así, intentó hacer una analogía entre la muerte de Floyd con la pandemia del COVID-19, que a escala global ha hecho estragos a nivel económico y social.

tweet glassman Floyd

Greg Glassman el reincidente

Pero no era la primera vez que Glassman se comportaba de esa manera, ya que algunos días atrás, respondió de esa misma forma por este motivo a Alyssa Royse, propietaria de un gimnasio con licencia de CrossFit, ya que Royse le solicitó que condenara la muerte de George Floyd como lo hicieron previamente la NBA y la NFL. De hecho, le comentó que entendía que estaba en una situación complicada, pero que hay formas de salir de esto que no son complicadas, ya que con su silencio ha tomado una posición determinada.

Por eso, Glassman le contestó a Royse de una manera tajante e hiriente, mencionando entre otras cosas que fue perjudicada a nivel mental con la cuarentena, por insinuar que Glassman y su equipo de trabajo son racistas, haciendo hincapié en que Royse está equivocada y es una persona malvada, concluyendo con que se avergonzaba de gente como ella.

Cabe destacar, que el portal Buzzfeed obtuvo acceso al contenido de una video-llamada de 75 minutos de duración hecha con la app Zoom, en la que participó Glassman junto a su equipo de trabajo, conversación que realizó unas horas antes de sus tuits, en la que expresó sus teorías conspirativas infundadas sobre la muerte de George Floyd y lo que pudo haber causado la pandemia del COVID-19.

Entre las cosas comentadas por Glassman, destaca que abriría su gimnasio aceptando cualquier restricción que le impusieran las autoridades sanitarias, aunque haría lo que le diera la gana diez minutos más tarde. También, admitió no estar de luto por lo ocurrido con Floyd y dijo que ninguno de las personas que con trabajan junto a el, tampoco están de luto.

Sus disculpas no fueron suficientes

Por último, Glassman decidió disculparse, hablando entre otras cosas que ni el, así como la comunidad CrossFit y CrossFit HQ, no están de acuerdo con el racismo, aseverando haberse equivocado con sus palabras y que por eso se siente muy triste, gracias al dolor que ha generado en otros con su error. Sin embargo, las disculpas expresadas no las aceptaron ni los colaboradores ni los gimnasios que son socios de esta marca, a tal punto que de acuerdo al boletín especializado en CrossFit, Morning Chalkup, por lo menos un millar de gimnasios que ya estaban afiliados no seguirán manteniendo su vínculo con este programa de ejercicios.

Las consecuencias del retiro de Reebok

Al desmarcarse esta empresa del ámbito del Crossfit, se ha creado una atmósfera negativa que afecta a este negocio, con el que por la comercialización de sus licencias, puede generar anualmente una facturación por el orden de los 45 millones de dólares, mediante la afiliación de 15.000 gimnasios ubicados en más de 100 naciones, que pagan al menos 3.000 dólares al año para tener los derechos correspondientes y ofrecer este programa de entrenamiento funcional a sus clientes.

Entonces, más de cien gimnasios y algunas estrellas como Jason Khalipa, Chris Pealler y Katrin Davidsdottir, se han apartado de esta disciplina del fitness por lo expresado por Glassman, amén que los eventos clasificatorios para los CrosssFit games pudieran no realizarse y la que fue directora de entrenamientos, Nicole Carroll, renunció a su cargo luego de un desempeño profesional en CrossFit por 16 años, tras decir a través de un comunicado que las palabras de Glassman no representan para nada lo que han sido.

Finalmente Glassman renuncia al cargo de CEO de Crossfit

Tras esta polémica, Glassman decidió no seguir en la dirección ejecutiva de CrossFit, admitiendo haber creado una grieta en la comunidad de CrossFit, al lastimar a muchos de sus participantes de manera involuntaria y que su único problema son la epidemia de patologías crónicas, pensando en que el CrossFit puede ser la solución a las mismas. Dave Castro será su reemplazo en el ejercicio de estas funciones.